Llega un momento en que el “tenemos un buen proveedor” ya no es suficiente. O escalas tu modelo de colaboración, o te quedas apagando fuegos entre entregas, contratos y riesgos.
La gestión de relaciones con proveedores te permite definir qué esperar, cómo medirlo y cómo mejorarlo, todo a través de datos compartidos y conversaciones más efectivas.
En España, además, la presión por controlar el gasto, asegurar la resiliencia de la cadena de suministro y cumplir con las políticas internas de compra se siente cada trimestre.
Esta guía explica qué es la gestión de relaciones con proveedores (SRM, Supplier Relationship Management), por qué es importante y cómo dar los primeros pasos en ella sin complicar tu proceso de compras.
La gestión de relaciones con proveedores (SRM) es un enfoque estratégico para analizar, dirigir y fortalecer la interacción con proveedores externos, con el fin de aumentar el valor, controlar costes y minimizar riesgos.
Esto incluye la selección, homologación y colaboración con socios clave para garantizar la calidad del suministro, mejorar el rendimiento y mantener la eficiencia operativa.
El supplier relationship management (SRM) es un enfoque estructurado para gestionar la relación con proveedores, especialmente aquellos que son estratégicos.
Su objetivo es crear un valor sostenible: mejor servicio, menos incidencias, innovación y una relación más predecible.
No se trata solo de “gestión de proveedores”; es un sistema de gestión que incluye rutinas, responsables y objetivos compartidos.
A menudo, los términos gestión de relaciones con el proveedor (SRM) y gestión del desempeño del proveedor (SPM, Supplier Performance Management) se confunden, pero en realidad son distintos.
El SRM se pregunta: “¿Cómo podemos crear más valor juntos con el proveedor?”, centrándose en la gestión de las relaciones desde una perspectiva estratégica y a largo plazo, buscando fomentar la colaboración, la confianza y una buena gobernanza.
Por otro lado, el SPM se pregunta: “¿Está el proveedor cumpliendo con lo acordado?”, ya que se centra en la parte operativa de la interacción mediante indicadores clave de rendimiento (KPI), asegurando que el proveedor cumpla con lo pactado en términos de calidad, entregas, coste/eficiencia, servicio o cumplimiento, entre otros.
A medida que las operaciones del departamento de compras crecen, también lo hace el riesgo: más proveedores significa más solicitudes, órdenes de compra y, claro, más fallos.
El SRM ayuda a estabilizar este sistema. Te permite anticipar impactos futuros en la cadena de suministro, mejorar la trazabilidad y decisiones de compra más coherentes, incluso con equipos distribuidos.
El SRM no tiene que ver solo con cortar costes. También ayuda a reducir los “costes invisibles” que acarrean, por ejemplo, los escenarios de devolución por mala calidad, retraso en la entrega y renegociación de última hora.
Al establecer especificaciones técnicas y expectativas desde el principio, mejoras la relación calidad-precio.
Esto sirve para la lógica de contratación tanto pública como privada: más transparencia y mejores resultados.
Los proveedores pueden contribuir con mejoras si tienen el contexto adecuado.
El SRM crea el espacio para ello: reuniones efectivas, datos compartidos y prioridades claras. Y más cuando incorpora recursos de IA, que pueden aumentar drásticamente la capacidad de detectar patrones y proponer mejoras.
Así, un proveedor no se elige solo por el precio, sino también por su capacidad de contribuir con nuevos productos, asegurar la continuidad del suministro y ofrecer mejoras operativas medibles.
La gestión de riesgos no es algo abstracto: se traduce en problemas reales como pedidos que no llegan, pérdida de clientes y costes, tanto financieros como reputacionales.
El supplier relationship management refuerza los planes de contingencia, la evaluación de proveedores y la revisión de contratos.
También aborda riesgos emergentes, como la ciberprotección en el contexto del supply chain management, donde entidades como el Instituto Nacional de Seguridad (INCIBE) de España ya están recomendando que se eleve la postura de seguridad y se alineen las prácticas con directivas como la NIS 2 de la UE.
Aquí tienes un modelo de segmentación con criterios de SRM que te ayudará a optimizar la gestión definiendo niveles de gobierno y colaboración.
Son los que impactan la continuidad, el margen o la reputación de tu negocio.
Para ellos, necesitas establecer planes conjuntos, realizar revisiones ejecutivas y acordar métricas.
Es fundamental definir qué significa “buen proveedor” para tu organización, no solo en términos de coste, sino también considerando el cumplimiento de acuerdos, la capacidad de respuesta y la estabilidad.
Son los que ofrecen un rendimiento sólido en categorías relevantes.
La relación se administra a través de rutinas ágiles, revisiones periódicas, acuerdos claros y un enfoque en la mejora continua.
Puedes buscar estandarizar procesos para ganar consistencia y liberar tiempo para tu equipo.
Son aquellos que principalmente cubren compras recurrentes o de bajo impacto.
Aquí, el objetivo es reducir el esfuerzo administrativo y evitar excepciones.
Automatiza catálogos, aprobaciones y reglas. Mantén los datos limpios para mejorar la trazabilidad y el control del gasto. Realiza revisiones ágiles y actúa solo cuando el rendimiento baje.
Cuando compartes datos de compra consistentes, la conversación con los proveedores mejora. En lugar de discutir “sensaciones”, podéis trabajar sobre escenarios concretos como incidencias, plazos y patrones de pedido.
Diversas soluciones de Amazon Business ayudan a centralizar la información y a mantener una comunicación más fluida entre equipos y proveedores. Puedes conocerlas aquí.
Aquí buscaremos establecer marcos prácticos para gestionar la relación, medir el desempeño y formalizar mejoras.
Define tres niveles:
Operativo: para manejar incidencias, con frecuencia de análisis semanal o quincenal.
Táctico: para observar el rendimiento, mensual o trimestralmente.
Ejecutivo: para la toma de decisiones, con frecuencia de análisis trimestral o semestral.
Esta cadencia ayuda a evitar escaladas inesperadas y fomenta una buena relación basada en escenarios controlables, no en urgencias.
Un cuadro de mandos balanceado integra gestión del riesgo, coste, calidad, servicio, colaboración.
Alinea los indicadores con el contrato y el negocio.
Si trabajas con un ERP, busca administrar los datos de manera que no requieran ajustes manuales en cada cierre.
Con todo ello, reducirás las discusiones y ganarás trazabilidad.
Para proveedores críticos, acuerda un plan anual con compromisos, responsables y metas comunes como, por ejemplo, acciones para mitigar riesgos, mejorar la entrega o implementar innovaciones.
Al definir criterios para su selección y evaluación puedes, por ejemplo, observar si el proveedor tiene algún certificado de gestión de calidad como el de la norma ISO 9001.
Ahora veamos algunas funcionalidades de SRM que son pilares para una buena relación con el proveedor.
Las soluciones de colaboración concentran la interacción con los proveedores en un único espacio.
Generalmente incluyen flujos de trabajo, tareas, comentarios y gestión de documentos, además de permitir el registro de acuerdos, cambios y compromisos.
Los paneles de rendimiento son una herramienta clave que muestra los KPI del proveedor bajo una visión amplia, permitiendo hacer comparaciones efectivas.
Pueden incluir información sobre el cumplimiento de plazos de entrega, calidad, incidencias y SLA.
Son muy útiles para observar tendencias, no solo datos sueltos. Esto ayuda a identificar señales tempranas y a actuar antes de que afecten las operaciones, facilitando también las revisiones periódicas con criterios objetivos.
Si usas herramientas de inteligencia de negocio (BI), asegúrate de conectarlas a tu ERP y a tus sistemas de pedidos para evitar duplicidades.
La analítica transforma los datos de compras y suministro en señales que puedes accionar.
Por ejemplo, te ayuda a identificar la concentración de gasto, dependencias y variaciones de precios. También es útil para segmentar a los proveedores según su criticidad y riesgo.
Esto te permite tomar decisiones basadas en evidencias al planear mejoras, priorizar negociaciones y optimizar tareas sin aumentar la carga operativa.
Aquí tienes algunas pautas que puedes aplicar ya para mejorar la gestión de tus relaciones con los proveedores.
Establece un punto de contacto general y otro específico para incidencias.
Documenta decisiones y cambios de alcance, evitando depender de chats sueltos.
Revisa expectativas antes de los picos de demanda en la cadena de suministro.
Define claramente qué significa “a tiempo” y “conforme” (incluyendo tolerancias).
Alinea la selección de proveedores con criterios explícitos y repetibles.
Incluye requisitos de compra responsable cuando sea pertinente, sin prometer cumplimiento normativo externo que no consigas administrar.
Acuerda dos o tres KPI comunes con el proveedor y revísalos de manera regular.
Vincula las mejoras a acciones concretas, no a “recomendaciones” genéricas.
Haz una reevaluación periódica para abordar la gestión del riesgo y la continuidad.
La gestión de relaciones con proveedores eficaz impulsa el valor, la innovación y la ventaja competitiva, con transparencia y datos compartidos.
Si tu organización está en crecimiento, el SRM te da una base sólida para escalar sin perder el control. Te ayuda a priorizar proveedores, establecer gobernanza y convertir la evaluación de proveedores en actos replicables.
En España y la UE, es importante tener en cuenta el marco de contratación pública y las directivas que se apliquen a tu contexto, así como incorporar la compra responsable a tu modelo de gestión.
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